CHANSONNIER provenzal LM001
CHANSONNIER provenzal

Catálogo de Manuscritos Medievales de Ajedrez. 

Literatura Medieval .

[LM001]  CHANSONNIER provenzal. [ca1285-1300]. New York. Pierpont Morgan Library MS M.819. f. 59v.

Descripción física: Pergamino. 296 ff. 263 x 194 mm.

Lengua: Provençal. Escritura gótica minúscula.

«Decoración: 28 iniciales figuradas e historiadas; 39 páginas con ilustraciones marginales de texto en diversas fases de realización; las ilustraciones marginales están relacionadas con palabras del texto mediante sigla.

Artista: la decoración pintada se ha atribuido a un artista estilísticamente asociado al taller de Giovanni da Gaibana – cf. fichas PML”. (Nota de la Biblioteca)

En “Chansonnier provenzal”, una obra que recopila diversos textos populares, encontramos un poema de Folquet de Marseille y en el margen inferior una ilustración: Hombre, probablemente poeta, sentado en un banco, con la mano derecha indicando un tablero de ajedrez vacío”.

“Este manuscrito es conocido por los estudiosos de la masonería provenzal como Manuscrito N y Chansonnier N–Cf. archivos PML”.

Texto del poema de Folquet de Marseille

«¡Con cuánta facilidad se vence y con tan poco esfuerzo!
Así fue vencido aquel que cedió por misericordia,
Pues así se vence a los demás y a uno mismo,
Y ha vencido dos veces sin sufrir daño.
Pero vos, Amor, no actuáis de este modo,
Pues nunca pude obtener merced de vos,
Más bien me habéis mostrado tanto vuestro poder
Que ahora no os tengo, ni vos me tenéis a mí.
Por eso me parece necio quien no sabe retener
Lo que conquista, pues yo valoro igual
A quien guarda lo que ya ha ganado
Por su esfuerzo, como al que logra la conquista.
Pero me retenéis, así como el necio retiene
Al halcón salvaje, cuando teme que escape,
apretándolo y sujetándolo tanto que lo mata.
Mas, ya que os resistió, puedo vivir bien.
Todo lo que tiene valor también puede causar daño,
Así que, si os tuve en gran estimación, también puedo despreciaros,
Y la merced será entonces con vuestro propio saber
Que me disteis, pero del cual nunca gocé.
No os desafío ni os reprocho en mi canto,
Pero no lo haré, pues mi elección me lo impide:
Prefiero sufrir mi propio daño en silencio
Antes que clamar justicia contra vuestras faltas.
¿Dónde encontraréis jamás tanta buena fe?
Nunca nadie traicionó tanto a sí mismo,
Consciente de ello, como yo, que os serví
Durante tanto tiempo sin gozar de nada.
Ahora pido que Merced haga justicia,
Pues quien demasiado sirve acaba siendo reprochado,
Y quien actúa así parece pedir recompensa.
Pero no creáis que la espero de vos.
Y a quien critica al buen rey Ricardo, que quiere que yo cante,
Porque no sobrepasó sus propios límites,
Que mire bien, pues ahora todos pueden verlo:
Retrocedió un paso para avanzar mejor.
Pues antes era conde, ahora es rico rey sin rival,
Pues Dios brinda buen socorro a la voluntad noble.
Si bien dije bien del cruzado, dije la verdad,
Y ahora lo vemos, por lo que entonces no mentí.
Ni Azimans ni Tostemps creerán jamás
Que he vuelto mis riendas contra Amor.
Pero considero sabio aquello que uno ve con sus ojos,
Y mejor lo sabrá cada uno a partir de ahora.»